Plantillas de posts de LinkedIn para founders: 8 estructuras con ejemplos

Fede Cosentino

Fundador de Postin ·

Una plantilla de post de LinkedIn es un esqueleto que ordena lo que cuentas. A un founder le sirven ocho: error, decisión difícil, detrás de escena, opinión a contracorriente, lección de un cliente, hito, pregunta al sector y método propio. Cada una trae cuándo usarla, sus pasos, un ejemplo y el error típico. La voz la pones tú.

Una plantilla de post de LinkedIn es un esqueleto: el orden en que cuentas algo para que se entienda y se lea hasta el final. A un founder le sirven sobre todo ocho: el aprendizaje de un error, la decisión difícil, el detrás de escena, la opinión a contracorriente, la lección de un cliente, el hito, la pregunta al sector y el método propio. Cada una trae cuándo usarla, sus pasos, un ejemplo y el error típico. El esqueleto te lo damos. La voz la pones tú.

Qué hace una plantilla de post y qué no hace por ti

Una plantilla resuelve el orden: por dónde entras, qué va en medio y cómo cierras. Te quita la parte más pesada, que es mirar la pantalla en blanco sin saber por dónde empezar.

Lo que no resuelve es lo que hace que un post sea tuyo. La anécdota concreta, la palabra que tú usarías, la opinión que te juegas. Si copias el esqueleto y también las frases, tu post se parece al de cualquiera que use la misma plantilla.

Úsalas como andamio. Cuando el post se sostiene solo, cambia el orden o quita el paso que sobre. Y si aún no tienes claro de qué publicar, antes de elegir plantilla te conviene definir tus temas.

Las ocho plantillas, una a una

Los ejemplos los hemos escrito para esta guía. Son inventados y no describen ningún caso real.

1. El aprendizaje de un error

Úsala cuando algo salió mal, ya lo has entendido y la lección le sirve a otra persona. Si todavía no sabes qué aprendiste, espera.

  1. Qué pasó, en una frase y sin adornos.
  2. Qué hiciste tú para que pasara.
  3. Qué cambiaste después.
  4. La regla que te llevas, en una línea.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Lanzamos una función que nadie había pedido. La construimos en un mes porque a mí me parecía obvia, y casi nadie la usó. El fallo fue mío: no hablé con ningún cliente antes de empezar. Ahora nada entra en el plan sin hablar antes con quien lo va a usar.

El error típico es disfrazarlo de historia de éxito. Si el cierre cuenta lo bien que te va ahora, el lector deja de creerse el principio.

2. La decisión difícil

Úsala cuando elegiste entre dos opciones razonables. Enseña tu criterio, que es lo que alguien quiere conocer antes de trabajar contigo.

  1. La decisión, dicha al principio.
  2. Las dos opciones, con lo mejor de cada una.
  3. El criterio que inclinó la balanza.
  4. Lo que te cuesta haberla tomado.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Esta semana hemos dicho que no a nuestro cliente más grande. Pedía una versión a medida. Aceptar nos daba margen durante meses; rechazar mantenía al equipo centrado en el producto que usan los demás. Nos quedamos con nuestra regla: no construimos nada que solo sirva a una empresa. Lo vamos a notar este trimestre, y lo asumimos.

El error típico es pintar la opción descartada como absurda. Si la alternativa era tonta, no había decisión difícil.

3. El detrás de escena del producto

Úsala cuando puedes enseñar algo que normalmente no se ve: un boceto, una discusión de equipo, una versión descartada. Para hacerlo costumbre, mira cómo construir en público en LinkedIn.

  1. Lo que estás haciendo ahora, en concreto.
  2. El problema que intentas resolver.
  3. Lo que todavía no sabes.
  4. El siguiente paso.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Estamos rehaciendo la pantalla de inicio. La actual enseña todo a la vez y quien entra por primera vez no sabe por dónde empezar. Tenemos tres bocetos y el que más nos gusta esconde demasiado. El jueves se los enseñamos a cinco usuarios. La semana que viene cuento qué dijeron.

El error típico es enseñar solo lo terminado. Sin dudas ni versiones descartadas, lo que has escrito es un anuncio.

4. La opinión a contracorriente

Úsala cuando no compartes algo que en tu sector se da por hecho y tu razón sale de tu experiencia. Sin argumento, solo es llevar la contraria.

  1. La creencia común, contada con justicia.
  2. Tu postura, en una frase.
  3. Lo que has visto o hecho que te lleva ahí.
  4. En qué casos sí tiene razón la otra postura.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Se repite que hay que lanzar cuanto antes, aunque el producto dé vergüenza. Yo no lo haría en todos los sectores. Vendemos a despachos de abogados, y una primera versión con fallos nos cerró puertas durante meses. Si tu cliente puede probar y olvidarse sin coste, lanza pronto. Si se juega algo, el listón está alto desde el primer día.

El error típico es exagerar la postura para que suene valiente. «Lanzar pronto es un error» hace más ruido, pero no es lo que piensas y luego tendrás que defenderlo.

5. La lección de un cliente

Úsala cuando una conversación con un cliente cambió cómo trabajas. La lección es tuya; los datos del cliente, no. Nada de nombre, empresa, cifras ni detalles que lo identifiquen, salvo permiso por escrito.

  1. El contexto en genérico: sector y situación.
  2. Lo que dijo o hizo que te sorprendió.
  3. Lo que entendiste.
  4. Lo que has cambiado desde entonces.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Una clienta del sector industrial nos contó que nunca abrió el manual que le mandamos al empezar. Lo que le sirvió fue la llamada con el equipo, porque pudo preguntar por su caso. Dábamos por hecho que todo el mundo aprende leyendo. Ahora la primera semana empieza con una llamada, y el manual queda para consultar.

El error típico es quedar por encima del cliente («ni siquiera leyó el manual»). Si se reconoce en el post, tiene que poder leerlo sin molestarse.

6. El hito con contexto

Úsala cuando llegas a algo que importa, como un aniversario o la primera contratación, y puedes contar qué hubo detrás. El hito es la excusa para contar el contexto.

  1. El hito, en la primera línea.
  2. Cómo era todo cuando empezaste.
  3. Lo que más costó y no se ve desde fuera.
  4. Lo que viene ahora, o a quién se lo debes.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Hoy hace un año que cobramos la primera factura. Éramos dos personas en una mesa prestada y cada demo la hacíamos con el corazón en la boca. Lo que más costó fue rechazar proyectos que nos apartaban del producto. Gracias a quien confió en nosotros cuando no había nada que enseñar.

El error típico es publicar solo el logro. Sin contexto, un hito suena a presumir.

7. La pregunta abierta al sector

Úsala cuando de verdad no tienes la respuesta y te interesa la experiencia de quien vive lo mismo. Casi todo depende de que la pregunta sea buena.

  1. Qué intentas resolver.
  2. Lo que has probado o lo que piensas tú.
  3. Una pregunta que se pueda contestar con una experiencia.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Estamos decidiendo si cobrar la implantación aparte o incluirla en la cuota. Cobrarla filtra a quien no va en serio. Incluirla acorta la venta. Si vendes software a empresas, ¿qué hiciste tú y qué cambiarías?

El error típico es una pregunta tan amplia que nadie sabe qué contestar, como «¿cuál es el futuro de las ventas?». Y si no respondes a nadie, la pregunta no era de verdad.

8. El método que usas

Úsala cuando haces algo de una forma que te funciona y otro founder podría copiarla mañana, como preparar una reunión con inversores o una entrevista.

  1. El problema que resuelve.
  2. Los pasos, pocos y en orden.
  3. Por qué lo haces así.
  4. Cuándo no funciona.

Ejemplo ilustrativo, no es un caso real. Antes de cada reunión con inversores apunto las tres preguntas que menos quiero oír. Preparo una respuesta corta para cada una y la digo en voz alta antes de entrar. Las preguntas incómodas no se improvisan bien. Si la reunión es solo para conocernos, no lo hago: llevarlo todo preparado me hace sonar rígido.

El error típico es venderlo como un método universal. Contar cuándo no funciona es lo que hace creíble el resto.

Cómo pasar del esqueleto a un post con tu voz

La plantilla ordena. Que se note que lo has escrito tú depende de lo que añades.

  • Ten la historia antes de elegir la estructura. Al revés, acabas buscando una anécdota que encaje en el molde.
  • Lee el borrador en voz alta. Si una frase no la dirías en una reunión, cámbiala. Aquí tienes más ideas para no sonar a folleto corporativo.
  • Incluye un detalle que solo sabes tú, como la frase literal que te dijeron.
  • Alterna plantillas. Si todos tus posts siguen la misma, quien te lee ve el molde antes que lo que cuentas.

Si rellenas la plantilla con IA, el riesgo crece: esqueleto genérico, frases genéricas. Repasa los errores comunes con los generadores de posts antes de publicar.

Cómo encaja Postin si prefieres empezar por la idea

En Postin no hay plantillas. Le cuentas la idea en el chat, por escrito o con una nota de voz, y te devuelve el borrador con tu voz. Esa voz sale de tu Perfil de Voz, que aprende de tus textos y de lo que le cuentas. Si ya sabes qué estructura de esta guía quieres, díselo en el mismo mensaje.

Cada borrador guarda su historial de versiones y no se publica hasta que apruebas una versión concreta. Después lo programas en el calendario. Tienes el detalle en funcionalidades y los planes, incluido uno gratuito que no caduca, en precios.

Preguntas frecuentes

¿Usar plantillas hace que mis posts suenen genéricos?

Solo si copias también las frases. La plantilla decide el orden; lo genérico aparece cuando no pones nada tuyo.

¿Qué plantilla me conviene para el primer post?

El método que usas o el hito con contexto. Las dos parten de algo que ya sabes y te exponen menos que un error o una opinión a contracorriente.

¿Puedo hablar de un cliente en LinkedIn?

Sí, siempre que cuentes la lección sin sus datos: sin nombre, empresa, cifras ni detalles que permitan reconocerlo, salvo permiso por escrito. Si dudas, déjalo en genérico.

¿Postin tiene plantillas de posts?

No. Le cuentas la idea en el chat y te devuelve un borrador con tu voz. Si quieres una de las estructuras de esta guía, pídesela en el mismo mensaje. Nada se publica sin que apruebes la versión.

Tu próximo post empieza en el chat.

Le cuentas la idea, vuelve escrita con tu voz y tú decides si sale.