Agencias y equipos
Varias voces. Una revisión antes de publicar.
Cada persona tiene su propio Perfil de Voz y aprueba lo suyo. Tú preparas, ellos ponen el punto, y queda registrado quién aprobó qué versión.
Desde un perfil gestionado. Da igual si es de un cliente o de tu equipo.
El trabajo que no se factura
Escribir es la parte fácil.
Lo que se come el margen es todo lo de alrededor: perseguir, recordar, reconstruir y volver a explicar.
Perseguir la aprobación
Un correo el lunes, un WhatsApp el miércoles, un «lo miro esta tarde» que no llega. El post sigue sin salir y la culpa parece tuya.
No saber qué versión se aprobó
El cliente dijo que sí a un texto, tú publicaste otro con la corrección de después. Esa conversación es evitable.
Sonar todos igual
Cuando la misma persona escribe para cinco clientes, los cinco acaban teniendo el mismo tono. Sus audiencias lo notan antes que ellos.
Empezar de cero cada mes
Lo que aprendiste de un cliente vive en la cabeza de quien lo lleva. Si esa persona se va, se va con ella.
Cómo se organiza
Tu cuenta, y dentro la de cada cliente.
Cada cliente es su propio espacio, con su gente, su voz y su historial. Tú entras por permisos, no por sus credenciales.
- 01
Das de alta al cliente
Le mandas un enlace. Él conecta su LinkedIn con la API oficial, desde su propia sesión. Tú nunca ves una contraseña.
- 02
Se arma su voz
Con textos suyos o hablando cinco minutos. Esa voz es de su espacio: no se mezcla con la de ningún otro cliente.
- 03
Tu equipo trabaja dentro
Invitas a quien lleve la cuenta con su rol. Lo que aprende Postin de ese cliente queda en el espacio, no en una cabeza.
La aprobación
Sabes quién aprobó, y qué versión.
El cliente recibe el borrador, lo lee y pone el punto. Si alguien toca el texto después, la aprobación deja de valer y se pide otra vez. No hay forma de publicar algo que nadie aprobó.
- Cada aprobación va contra una versión concreta
- El historial completo queda guardado
- Publicar es siempre una acción humana explícita

Multicuenta
Cada cliente, su propio espacio.
No es una carpeta ni una etiqueta: es una organización aparte, con su conexión de LinkedIn, su voz, su memoria y su historial. Tú entras por permisos.
- Tu organización
- Un espacio por cliente
Nada se mezcla
La voz de un cliente no contamina la de otro, ni la memoria, ni las fuentes.
Nada se hereda
Un cliente nuevo empieza en blanco. Lo que aprende Postin de él se queda en su espacio.
Nada se pierde
Si el cliente se va, se lleva su espacio entero. Tú solo bajas el número de perfiles.
Antes y después
Tu equipo lo prepara. El cliente pone el punto.
Son perfiles de clientes, gente de fuera. Su parte del trabajo es un solo paso, y queda registrado sobre qué versión lo dieron.
- 1
La idea
Hoy
Cada mes, la misma reunión para decidir de qué va a hablar cada cliente.
Con Postin
Postin
Propone qué publicar para cada uno. Le pasas una nota y él investiga.
- 2
El borrador
Hoy
La misma persona escribe para cinco clientes y los cinco acaban sonando igual.
Con Postin
Postin
Lo redacta con el Perfil de Voz de ese cliente. Ninguna se mezcla con otra.
- 3
La revisión
Hoy
Un documento, un chat y tres versiones. Nadie sabe cuál es la buena.
Con Postin
Tu equipo
Quien lleva la cuenta lo corrige. Al cliente no le llega un borrador crudo.
- 4
La aprobación
Hoy
Un correo el lunes, un WhatsApp el miércoles, un «lo miro» que no llega.
Con Postin
El cliente
Aprueba desde su enlace, sin entrar en Postin ni aprender nada.
Si el texto cambia, vuelve aquí. Por eso puedes demostrar qué aprobó.
- 5
La publicación
Hoy
Publicaste la corrección de después y él dice que aprobó otra cosa.
Con Postin
Postin
Sale la versión aprobada, y queda registrado cuál fue.
La aprobación es de una versión, no del post
El cliente aprueba la versión 3. Si alguien la retoca, se convierte en la 4 y hay que volver a pedirle el punto. Así nadie publica algo que el cliente no leyó.
Los roles reparten el trabajo, no la responsabilidad
Tu equipo escribe, edita y programa. El punto solo lo pone quien da la cara. Un rol no sustituye a esa persona.
Si el cliente prefiere no entrar en Postin, puede aprobar desde el enlace que le llega. Lo que no existe es publicar sin su punto.
De quién es qué
La cuenta de tu cliente es suya.
Suena a detalle legal y es un argumento de venta: nadie firma con una agencia que le pide la contraseña de LinkedIn.
Su conexión
La autoriza él, con la API oficial de LinkedIn, y puede retirarla cuando quiera.
Su voz y su contenido
Su Perfil de Voz, su memoria y su historial viven en su espacio. Si un día se va, se va con ellos.
Tu operación
Tú operas por permisos delegados y ves lo que tienes que ver para trabajar. Nunca sus credenciales.
Agencia o empresa
¿Y si los perfiles son de tu gente?
Entonces no eres una agencia: eres una empresa con varias voces. Mismo plan y mismo precio, pero la conversación es otra — ahí lo que compras es coherencia, no capacidad de entrega.
Agencia
Los perfiles son de tus clientes
Tú preparas, ellos aprueban y el coste se lo repercutes como parte del servicio. Lo que compras es atender más cuentas con el mismo equipo.
Empresa
Los perfiles son de tu equipo
Dirección, ventas y producto publicando sin sonar al mismo comunicado, con el coste asumido por la empresa.
El tipo de cuenta se elige al crearla y no se puede cambiar después.
Cuánto cuesta
Pagas por perfil gestionado. Baja según creces.
Da igual si los perfiles son de tus clientes o de tu equipo: la escala es la misma, y publicar no se cuenta.
Perfiles
3
Al mes
317 €
106 € por perfil
Lo contratas tú, en el alta, y amplías cuando quieras. Cada persona lleva su propio Perfil de Voz.
Sin límite de posts
Ni cuotas ni contadores en ningún perfil que gestiones.
Amplías cuando quieras
Añades perfiles tú mismo hasta 10 y solo pagas los días que quedan del mes.
Anual
Pagas diez meses y usas doce.
Lo que preguntan siempre
Antes de que lo preguntes.
¿Mis clientes tienen que aprender otra herramienta?
Lo único que hacen es conectar su cuenta una vez y aprobar. Si prefieren no entrar, el trabajo lo llevas tú entero — pero el punto lo tienen que poner ellos.
¿Y si un cliente se va?
Retira su conexión y se queda con su espacio. Tú bajas el número de perfiles al cierre del ciclo, después de desconectar.
¿Podemos ponerle nuestra marca?
Todavía no. La marca blanca está en el plan de lo que viene y no tiene fecha; no la vendas como si existiera.
¿Puedo empezar con un solo cliente?
Sí. El plan arranca en un perfil gestionado y amplías cuando entren más.
¿Qué pasa si dejamos de pagar?
La cuenta queda en solo lectura hasta regularizar: no se borra nada y nadie pierde su contenido.
¿Publica algo sin que nadie lo vea?
No. Es la regla que no se toca: hace falta una aprobación humana sobre una versión concreta.
Cuéntanos cómo apruebas hoy.
Si tu cuello de botella es ese, esto encaja. Si es otro, te lo decimos.